Ironsworn: Gharen


A continuación, tenemos la partida de Galthor que ha jugado a Ironsworn de Shawn Tomkin y publicado por The Hills Press.

Podéis seguir sus creaciones en X o Instagram.

Por último, recordamos que las bases la podéis encontrar aquí.


Introducción

Esta partida la jugué hace poco durante un viaje en tren. Es corta y solo use Iron Journal, una app gratuita para jugar a Irownsworn tanto en móvil como en pc. Lo que hay más abajo está copiado tal cual lo escribí al jugar, sin nada añadido ni quitado.
El personaje principal es Gharen y sus Bazas son: Augur, Maestro de la espada y viajero (lo he traducido un poco como me ha dado la gana por que la app está en inglés).

Partida

Gharen. Así le llamaban. Algunos decían que era hijo de los lobos, un gharou. Otros decían que era un diablo enviado por los gigantes o los elfos. Todos aquellos rumores acabaron aquel invierno…

Lo cierto era que los cuervos le habían advertido, y él advirtió a la aldea de Urn. Pero nadie le hizo caso, ¿quién iba a hacer caso a un pobre paria de a saber dónde, que vivía solo en la cabaña junto a los riscos? Pero tal y como dijo, las bestias llegaron y se los llevaron. Adolescentes, en su mayoría, perfectos para trabajar o procrear. Solo murieron dos hombres que trataron de evitar lo ocurrido y cuando los encontraron sus cuerpos estaban destrozados.
Así que cuando todo aquello ocurrió, el pueblo fue a pedir ayuda a Gharen, pero él ya lo imaginaba y, aunque no había podido hacer nada por evitar la catástrofe, dijo que los encontraría. 

Algunos lo culparon, pero ninguno se atrevía a enfrentarse a él, que era alto y fuerte como un oso. Armado con su enorme espada y su capa de pieles, así como un morral con comida, un pellejo con agua y algunas bolsas con los componentes para su ritual, se dispuso a buscar a aquellos chicos y chicas antes de que fuera demasiado tarde.

  • Juro por el hierro- dijo alzando su espada hacia los cielos nublados- que encontraré a los hijos e hijas que no supisteis proteger.

[Weak hit: 2+3+0= 5 vs 3/7]

Y tras decir aquello se internó en el bosque.

Continuó andando con dificultad por aquel terreno húmedo e incómodo. Los insectos allí, más que en ningún otro lugar de las Tierras del Hierro, eran enormes y zumbaban alrededor de sus oídos, haciendo que el paseo fuera aún más agotador. Solo paró para comer un poco antes de continuar, hasta que se topó con una cabaña en medio de los árboles. Estaba tranquila, en silencio, como si estuviera abandonada, pero a Gharen le sorprendió. Conocía aquellos bosques y no había visto nunca aquella choza ni conocía a nadie que viviese por allí. 

Más la cabaña no estaba vacía. Cuando el paria se acercó, la puerta se abrió de golpe y un jabalí salió de ella cargando contra el hombre que ya empuñaba su espada.

[Miss: 2+3+0= 5 vs 9/10]

Aquello le pillo más de improvisto de lo que pensaba y casi cae derribado contra un árbol a intentar esquivar la carga del animal. La lucha no fue fácil, los colmillos largos como dagas estuvieron a punto de abrirlo por la mitad, pero logró derrotar t hacer huir a la bestia.

[Strong hit:6+2+0= 8 vs 7/7]

Gharen entró en la cabaña e inspeccionó el interior. Encontró más de lo que esperaba. Estaba claro que por allí habían pasado las bestias con los jóvenes. Había restos de sangre y trozos de tela de sus ropas. Entonces lo vio, el símbolo del jefe de la aldea. ¿Qué hacía allí aquel sello? No cabía duda de que de algún modo ese bastardo estaba ayudando a las criaturas, pero, ¿por qué? Tuvo ganas de dar media vuelta y preguntárselo a base de golpes, pero aquello no salvaría a los jóvenes. Cogió algunos suministros, trató de vendar como pudo la herida de su pierna y pasó la noche aprovechando aquel refugio inesperado.

Al día siguiente llovía, aunque la espesura de los árboles protegía al paria en cierta medida. Por desgracia, también hacía que fuera más difícil transitar por el bosque. Quizás fue gracias al ruido de la lluvia que lo alertó. Ante él había un enorme abismo. Era como si el suelo se hubiera hundido en algún momento, formando una grieta que se perdía en las entrañas de la tierra. Retrocedió unos pasos atrás. No podía dar un rodeo tan largo, tenía que atravesarlo cuanto antes o perdería un tiempo precioso. Así que cogió carrerilla y saltó, como quien salta un riachuelo, hasta el otro lado de la grieta. Se sentía con energías y motivado para encontrar a los chicos e incluso derrotar a las bestias.

[Progress roll: encontrar el lugar: weak hit= 6 vs 9/1]

Los había encontrado. Más allá de la grieta, cuando pensaba que quizás tendría que buscar donde dormir, encontró la guarida de aquellas bestias. Criaturas mitad hombre, mitad lobo, como solían temer los aldeanos. Estaban azotando y abusando de ellos. Debía hacer algo para impedirlo, pero eran muchos más de lo que pensaba. Trató de acercarse en sigilo y ganar algo de ventaja para que pudieran huir mientras él se enfrentaba a aquellos monstruos

No fue fácil crear un fuego y distraerles mientras por el otro lado se acercaba a los cautivos para dejar que huyeran. Estaban prácticamente desnudos, desarmados y heridos, pero la aldea solo estaba a un par de día de distancia. Seguramente llegarían allí con vida si tenían cuidado.

Pero no todo iba a salir bien. Las bestias no tardaron en darse cuenta de aquella treta y Gharen desenfundó su arma y, dando un grito, se enfrentó a ellas, frenándolas para permitir que los suyos escaparan. El paria atacó como un animal, rechazando a media docena de monstruos armado solo con su espada. Mató a un par de ellos y, cuando acabó con un tercero, escuchó un grito a su espalda que lo sorprendió. Los chicos y chicas que acababa de rescatar se lanzaron al ataque lleno de rabia, contagiados por el coraje de Gharen. Atacaron con furia y el paria no puedo hacer otra cosa que continuar luchando junto a ellos hasta que las últimas bestias vivas huyeron malheridas.

Tras aquello, cuando, heridos, regresaron a Urn, nadie volvió a hablar mal de él. Había luchado contra los gharous y había rescatado a los jóvenes de aquella aldea. Los cuervos lo observaban mientras exponía y ejecutaba al traidor del jefe de la aldea, y todos supieron entonces que aquello era una buena señal. 


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