El viaje de Caesh II (Kal-Arath)


Rol en solitario de Kal-Arath para el III Certamen Jugando Solo RPG.

Día 5 – Gelidez inesperada

El cielo plomizo y el frío de un invierno que no acaba de marchar muerde mis pasos. He perdido las referencias, el mar de hierba y piedra parece casi uniforme al paso.

Llego de nuevo al estanque, y otra bestia gris, perdida, menuda y aturdida, bebe exhausta del agua. Reacciona tarde cuando me arrojo con el hacha, y tengo más carne para las siguientes jornadas.

Recordemos que estoy perdido desde el día 4. Compruebo que continúo perdido y decido forrajear de nuevo con gran resultado, consigo muchísimas raciones entre estos dos días y no creo que lo vuelva a necesitar durante el viaje. 
No encuentro nuevos puntos de interés y no tengo encuentros... ¡durante el día! La noche, sin embargo...

Entre los sonidos de las criaturas de la noche que pueblan la estepa se distingue el toque quedo de las alimañas aigalar, que acunan el sopor de los viajeros junto al crepitar tenue de la hoguera desatendida. Mas despierto cuando el canto se vuelve chirriante por momentos.

La luna dibuja las siluetas sobre la colina de los Hijos de Akkai, aquellos que buscan sacrificios para el señor sediento. Tomo el fardo y escapo en la oscuridad y los matorrales antes de que lleguen a los rescoldos del fuego y descubran sus manos vacías.

Sí, este juego tiene letales encuentros nocturnos. No sé lo que son los Hijos de Akkai, podrían ser cualquier cosa y sólo están mencionados en el libreto. Akkai es un señor demoníaco, así que estoy entre sectarios y demonios menores, pero decido dejarlo difuso por ahora, ya que supero mi prueba de esconderme en la noche. 

¿Abandonan los Hijos de Akkai la tienda donde dormía o se la llevan o destruyen? Pregunto al oráculo: Sí, puedo recuperarla al alba.

Día 6 – Lluvia ligera

Dejo de estar perdido. Muevo hacia el Este. No hay puntos de interés, pero sí hay un encuentro...

Resulta difícil evitar el fango en los desniveles de la estepa. Una pequeña manada de bisontes se acerca a paso vivo, detrás un pastor de vestimentas blancas e impolutas les grita esgrimiendo el cayado. Escupe hacia mi dirección y me insulta, me culpa de la irritación de los espíritus que no cesan que arrojar días aciagos sobre su tribu.

El pastor es un encuentro poco amistoso, pero no resulta hostil. Pregunto más palabras al oráculo sobre el pastor: luminoso.

Lo dice estentóreo, el cayado amenazador. No parece asustado por el filo enorme de mi hacha, y sus bisontes se mueven intranquilos alrededor. Le doy señal de paz y pregunto con respeto por el que habla con los vientos. Calma su ira y afirma que estoy en buen camino, pues en un par de días, al noreste, debería buscar un campo arrasado por las guerras entre los E’tuu y los Grasbha, cuyos nombres e historias desconozco y sospecho que no detallará.

Hago una prueba social para agradarle y tengo éxito. El campo arrasado lo obtengo al preguntarle con una tirada en la tabla de detalles para saber lo que debería encontrar. Intento presionarle un poco para averiguar más, pero aparte d eque obtengo un No excepcional, la reacción empeora.  

Le brindo mi agradecimiento y estalla en amenazas repentinas. Afirma que insulto a los espíritus, que violo el tabú del cuenco. No sé si está loco y me apresuro en abandonarle.

Pregunto al oráculo si pasa a la acción y vaya si lo hace...

Espolea a los bisontes en mi contra, que corretean erráticos, y corro hacia colinas y rocas donde les costará alcanzarme. Aunque me muevo veloz, uno de ellos sube furibundo. Cuando va a alcanzarme, me giro con un potente golpe de hacha que hiere un flanco. Me aparto de la embestida y, con el mismo giro, asesto un golpe en sus cuartos que le hace huir entre bufidos.

El pastor me arroja varias piedras que astillan el pedregal que me rodea antes de que continúe el camino.

Para moverme veloz realicé una prueba de velocidad, pero dado que los bisontes son más veloces, tiro un dado a ver si uno o dos de ellos me dan alcance colina arriba y veo que uno de ellos lo hace. El golpe terrible que Caesh le asesta le fuerza a una tirada de moral, que falla. Los ataques del pastor los resuelvo con un par de tiradas.    

Día 7 – Parcialmente nublado

Pasado el mediodía, tras un descanso sin problemas, una explanada entre montículos muestra una yurta, a la que me aproximo. Descubro que carece de cobertura, se encuentra a cielo abierto y contiene esqueletos amontonados, los huesos pulidos por los carroñeros y los elementos.

Caesh se mueve hacia el Noroeste. 
Punto de Interés: una yurta con esqueletos. Busco más información preguntando detalles y obtengo Decepción, pero compruebo el original en inglés y es Deception, así que sería Engaño. Decido que hay una ilusión y, al preguntar si es hostil, obtengo un Sí absoluto. 

Algo brilla entre los restos y los aparto con el largo mango del hacha. Como si se tratara del cebo que aguardara al incauto, un espejismo se disuelve y una serpiente de escamas carmesíes salta sobre mí al tiempo que la imagen de los esqueletos se desvanece. Muerde mi brazo mientras grito y me lanzo atrás y golpeo con toda mi fuerza, hundiendo la hoja profundamente en el cuerpo, pero el demonio me enrosca. Lucho con la cabeza mientras intenta morderme, dejo caer el hacha y empuño la daga que hundo entre sus escamas antes de que la lucha la arrebate de mis manos.

La presión rompe mis costillas, sus colmillos se clavan una y otra vez, y el veneno de las fauces me sume en la negrura.

Una desastrosa sucesión de tiradas (la criatura obtenida fue una serpiente gigante, Caesh fue sorprendido y no pudo retirarse y el daño combinado de veneno y constricción acabaron con él) acaba la aventura. 

Comentarios:

  • Los libretos presumen ciertas cosas que no están explicadas pese a luego encontrarlas en tablas procedimentales.
  • He tenido que improvisar reglas un par de veces (como las de sorpresa) y tengo la sensación de que el juego está algo incompleto y poco refinado, especialmente en el procedimiento diario, aunque el sistema de resolución funciona perfectamente.
  • El combate del libreto básico se basa en un desgaste de los puntos de golpe y no invita demasiado a emplear tácticas. Además, la tendencia es que todo esté en contra del personaje, pues las tiradas debe hacerlas él y defenderse resulta difícil.
  • La traducción de los libretos podría repasarse. Ante la duda sobre algún término que parezca extraño, recomiendo tener los libretos originales a mano.

Conclusión:

Pese a mis expectativas y entusiasmo inicial, no he disfrutado mucho Kal-Arath y tras esta experiencia no puedo recomendarlo a otros jugadores, ya que lo noto incompleto y con escasas reglas para solitario.

Las carencias que se pueden suplir con experiencia, familiaridad con reglamentos adyacentes a la OSR y reglas de solitario más robustas, aunque llegado a ese punto hay que preguntarse para qué emplear Kal-Arath más allá del atractivo de su ambientación difusa.


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