CARTOGRAPH ATLAS EDITION: El viaje de Jovar Cyprus


A continuación, tenemos la partida de Nico que ha jugado a Cartograph Atlas Edition de  The Ravensridge Press

Recordamos que las bases la podéis encontrar aquí.


Introducción

Esta es mi aventura rápida realizada en dos sesiones a partir del juego en rol en solitario cartograph

PRÓLOGO

Mi nombre es Jovar Cyprus. Y en la que ahora ya considero mi tierra, mi hogar, mi celda y mi isla, Arn, ya no queda nada. Hace años que llegué a esta roca varada en el mar y me perdí en el alcohol y el juego. He perdido la cuenta de las botellas vacías y de las palizas recibidas por deudas impagadas. No tiene sentido seguir vendiendo mapas en un mundo donde cada isla mira solo por sus bienes y cada nación solo por sí misma. El mundo ya está descubierto, me dicen todos. Tú ya no tienes cabida aquí. Sin embargo, anoche tuve un sueño. Una tierra nueva, con idiomas desconocidos y, aún mejor, con recursos jamás explotados. Quizás todavía pueda vender mis mapas. No sé si es por aquel sueño de una tierra prometida al norte, por la enorme deuda que amenaza mi vida o si simplemente vuelvo a sentir la llamada de la aventura… pero mañana partiré. Volveré a poner en marcha estos pies callosos de cartógrafo.

DÍA 1 LLEGADA

 Después de un mes de viaje, parece que ya estoy llegando. Después de tanto tiempo en el mar, cualquiera diría que conocí a alguien o que hice amistad con alguno de los tripulantes del barco. Sin embargo, el único amigo que he hecho es un pequeño banguer, un roedor de tamaño mediano, típico como mascota de los capitanes. En un principio pertenecía al capitán del barco, pero me ha dicho que ahora soy su dueño. Al parecer, los capitanes de esta zona tienen la tradición de dejar que los banguers elijan a sus compañeros. Espero poder alimentarlo durante mi viaje. lo llamaré mush. Nada más llegar, conocí a los habitantes de la zona en un campamento y comencé mi mapa con lo poco que logré entender de su idioma. Por ahora, no parecen violentos, pero están claramente sometidos a algún tipo de sistema feudal muy extremo. Veo el mismo símbolo repetido por todas partes, lo que me hace pensar que debo tener cuidado. Un joven comerciante me vendió una tienda de campaña a buen precio. Está bien abrigada con pieles, el frío parece ser una constante en esta región. Esta noche acamparé cerca del mercado y mañana comenzaré el viaje.

DÍA 2

He conseguido llegar a la sierra principal. Parece ser que los habitantes de estas tierras la veneran y entiendo por qué. jamás había visto crecer tanta cantidad de setas aimitas. Esta debe de ser la mayor concentración del compuesto más alucinógeno conocido en este mundo. los lugareños deben usarlo para algún tipo de rituales en su religión aunque no me parecieron muy religiosos en el campamento, esta noche acamparé en la montaña espero que la tienda funcione bien. 

DÍA 3 

Por si no fuera suficiente con todas las cosas extrañas de este lugar, hoy casi muero devorado por cientos de gallinas. Sí, gallinas. Aquí parecen ser una especie de aves pequeñas que habitan las grandes praderas y, para mi sorpresa, se alimentan de criaturas mucho más grandes. Su comportamiento me recordó al de las hormigas cazadoras. Al principio, me crucé con una sola. Era más grande de lo que esperaba y tenía enormes espolones, pero al verme salió corriendo. No le di demasiada importancia hasta que, poco después, apareció un enjambre de ellas. Por suerte, ya me había alejado lo suficiente y pude observarlas desde la distancia. Fue Mush quien se puso nervioso primero y me alertó del peligro. Bien hecho, compañero. Movido por la curiosidad, decidí seguirlas y descubrí su guarida: una enorme torre de barro, similar a las que construyen las termitas. Cerca de la entrada encontré los restos de sus presas, huesos limpios esparcidos por el suelo. En uno de los cadáveres hallé algunas monedas. Él ya no las necesitará… pero yo sí. No me perdonaría haber muerto devorado por gallinas la verdad. 

DÍA 4

Hoy he hecho un descubrimiento increíble. Siguiendo mi camino, he llegado a unas ruinas bastante antiguas, pero ese no es el quid de la cuestión. Lo importante era su contenido. Las ruinas descendían muchos pisos más de lo esperado y, allá abajo, solo pude observar un mundo nuevo. Mientras que la superficie de esta tierra es, en su mayoría, yerma y llena de frías estepas, debajo parece esconderse una red de túneles llenos de vida. Es por eso que casi todas las especies animales que he visto tienen algún tipo de refugio o adaptación a la vida subterránea. Y la base de esa vida parecen ser los hongos. La cueva estaba repleta de ellos. No sé muy bien de qué energía se alimentarán, pero, sin duda, deben ser la base de la cadena trófica. Por eso, también en las montañas es el único lugar donde se observan estas setas; al fin y al cabo, es donde hay más cuevas y donde la vida tiene más oportunidades de aflorar desde las profundidades. Este lugar tiene más potencial de lo que pensaba. Lo más importante ahora es cómo otro reino podría sacar provecho de esto. Esta noche acamparé fuera de las ruinas. No me siento cómodo durmiendo aquí abajo. 

DÍA 5

En efecto, tenía razón, la gente conoce los beneficios de los hongos. Hoy he vuelto a toparme con la cadena montañosa, y esta vez me he dado cuenta de que había una ruta ascendente muy común entre los locales. Estos parecían muy diferentes a los del campamento del primer día, mucho más salvajes. Llevaban inmensas bolsas de mimbre en las que transportaban todos los hongos que recolectaban de las zonas más altas y cavernosas. Una anciana fue especialmente amable y me ofreció algo de comida. No la entendí muy bien, pero parecía alegrarse de verme caminar descalzo, como ella. 

DÍA 6 

He continuado mi ruta por la cordillera. Esto es agotador, y estoy deseoso de encontrar algún pueblo o comercio. A medida que me encontraba con gente en el camino, me iban advirtiendo que no continuara. Ahora entiendo por qué. Parece ser que ya existe un imperio en esta región y que alguien más está explotando los recursos. La cordillera perpendicular a la que me encuentro es aún más grande y empinada, y está dividida por una gran fortaleza custodiada por numerosos guardias. Todo indica que la región o imperio comienza aquí y que, además, está en guerra con los locales. Creo que voy a acercarme e intentar comerciar mi paso. Tengo bastantes hongos, y si son tan importantes, quizá puedan servir como moneda. 

DÍA 7

Definitivamente, soy un imbécil. Me han detenido. Por lo que he podido entender, no les hace mucha gracia que cualquiera recolecte hongos sin permiso. He pasado todo el día encerrado en un carromato hasta que finalmente he llegado a su capital. Esto es exactamente lo que sabía que le pasaría a este territorio, pero no pensé que ocurriría tan rápido. La capital es sucia y decadente. Aquí, la esclavitud parece ser legal, y solo veo enormes fábricas que destilan algún tipo de fluido a partir del procesamiento de los hongos. La población está consumida, y todos tienen los ojos brillantes e inyectados en sangre. Sospecho que lo que exportan es algún tipo de droga que exportan a los reinos aún más al norte. Este mundo es más grande de lo que pensaba.

Me han soltado, pero me lo han quitado todo. Por suerte, Mush me seguía a lo lejos y me encontró en la ciudad más tarde. Es lo único que me queda. Supongo que esta noche dormiré junto con los vagabundos y los drogadictos… No muy diferente a mi vida anterior, la verdad. 

DÍA 8 

No puedo seguir viajando solo, no en este reino. He conseguido convencer a una artista callejera y loca que vive en la calle de que le dejaría una copia de mi mapa a cambio de ayuda para evitar futuras patrullas. Parecía muy interesada y, aunque parezca completamente ida por la droga que se produce en esta ciudad, parece que quiere ayudarme… o más bien, que está muy interesada en mi capacidad de cartografiar y orientarme. Me ha dicho que nos dirijamos al centro, por lo que he podido entender. No sé a qué centro se refiere, pero parecía ansiosa por llegar.

Poco a poco nos hemos ido conociendo mejor. Se llama Alsyl. Parece que tiene hijos en una tierra lejana, pero no conoce el idioma y no sabe cómo volver. Creo que pretende que nos adentremos en el macizo principal de la cordillera, hasta la montaña más alta. Eso ya sería alpinismo, y no tenemos la ropa ni el equipo necesario… pero parece que a ella no le importa. 

DÍA 9 

El macizo resultó estar a una altitud mayor de lo que pensaba. Alsyl parece estar pasándolo peor que yo, aunque yo también estoy en las últimas. Sin embargo, ella tiene aún más determinación. Lo veo en sus ojos: no va a retirarse, aunque el síndrome de abstinencia y el frío la están consumiendo por completo. Mush ha decidido no seguirnos. Hace bien. Quizá esto sea una misión suicida, pero tal vez era justo lo que yo necesitaba. Casi al atardecer, hemos llegado a la cima. Sorprendentemente, hemos pasado de una nieve y un frío mortal a un valle de hongos cálido y paradisíaco. Aquí no hace frío, y hay comida en abundancia. Quizá este fuera el destino al que Alsyl quería llegar, tal vez solo buscara descansar. Sin embargo, veo que sigue buscando algo, aunque no sé qué.

Alsyl me despertó en mitad de la noche. Fue impresionante observar el cielo nocturno iluminado por la tenue luminiscencia de los hongos. Parecía que quería enseñarme algo, y pronto lo descubrí. Entre la marabunta de hongos, apartó algunos para revelar una estatua. Parecía representar a un caballero o alguna figura legendaria. Estaba arrodillado, con la cabeza baja, en una postura de servidumbre. Entonces, Alsyl me tomó de la mano en un gesto de agradecimiento y se agachó para abrazar la estatua. De pronto, una especie de micelio viviente comenzó a engullirla. Intenté acercarme, pero ella me detuvo con la mano. Lo último que vi fue su rostro, iluminado por una expresión de felicidad, antes de que la marabunta de setas la consumiera por completo. Lo siguiente fue un terremoto estremecedor. Ahora no puedo dormir. Aunque este mar de hongos sea cómodo y sepa que Alsyl no querría que yo corriera el mismo destino, no dejo de preguntarme el sentido de todo esto… y de su sacrificio.

DÍA 10

Hoy he bajado a la linde de un gran valle. En una de las tabernas, por lo que he podido escuchar, parece que el imperio esclavista ha sido consumido por los hongos. Ha sido una catástrofe, pero los habitantes del valle parecen alegrarse. No puedo mentirme a mí mismo: he sido el responsable de ese desastre. Aunque fuera un imperio envenenado, ¿puedo justificar todas esas muertes? Aunque yo no fui… fue Alsyl. Yo no sabía nada.

Este valle es hermoso y su gente, agradable. Parece que Mush se ha encariñado con el tabernero. Quizá me quede por aquí un tiempo vendiendo mapas. No sé si lo más correcto sería venderlos al exterior. Si puedo evitar más muertes, aunque no me haga rico, lo haré. Esa será mi penitencia. Creo que esta noche compraré unos tragos con parte de las setas que recolecté arriba. Parecen valiosas. Quizá también juegue una partida o dos… 

Sí… exacto. Yo no tengo la culpa.

Voy a por otro trago.


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